Rafael Pardo Grandison

Presidente Nacional 1969

Hacer remembranzas sobre experiencias vividas a lo largo de la vida de nuestro Instituto, y, en especial, de los primeros quince años, resulta un ejercicio estimulante, en el que pasan…

Hacer remembranzas sobre experiencias vividas a lo largo de la vida de nuestro Instituto, y, en especial, de los primeros quince años, resulta un ejercicio estimulante, en el que pasan por la memoria, a manera de relámpagos, experiencias y situaciones vividas intensamente en su momento, y que han permanecido latentes muchos años en la mente de los protagonistas.

Recuerdo nuestras primeras sesiones, como grupo organizado, en el viejo Club Americano de la Plaza Santos Degollado. En esas reuniones, nos convencimos que éramos un grupo de elite, que podíamos y debíamos utilizar nuestros conocimientos y esfuerzos para dar realce a nuestra profesión, y para promover el desarrollo de la Industria Química y de Proceso en nuestro país, sobre bases sólidas y racionales. Para lograrlo, deberíamos buscar los caminos más eficaces, manteniendo siempre como mira, no el provecho propio, sino el servicio a nuestro gremio, y a nuestro país.

Imbuidos de esta mística, nos lanzamos decididamente a hacer cosas y organizar eventos, todos tendientes a ir logrando dichos objetivos.

Una de nuestras primeras metas ambiciosas fue lograr que el Instituto Americano de Ingenieros Químicos (AICHE) aceptara tomar parte en nuestra Convención Nacional. Esto finalmente se logró y la Convención fue todo un éxito, habiendo sido sede de la misma, el viejo Hotel del Prado. Mi principal preocupación fue, fundamentalmente, demostrar con hechos, ante nuestros invitados americanos, la excelente preparación profesional del ingeniero químico mexicano.

 

 


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