Jaime Lomelín Guillén

Presidente Nacional 1972

En 1960, ingresé al IMIQ, siendo el socio número 160. Los fines de la institución me cautivaron y comencé a entender la obligación que todos los profesionales tenemos de regresar a la sociedad un poco de lo tanto que hemos recibido.

En un país como México, la participación de las instituciones intermedias es una forma que nos permite influir para que las cosas ocurran. Entre 1960 y 1970, participé activamente en diversos comités y Directivas del IMIQ. A fines de 1970, recibí una invitación, a través de Marcelino Gómez Velazco, a participar como candidato a la Vice-Presidencia. A mediados de enero de 1971, recibí una llamada, a media noche, de Marcelino, comunicándome que había sido electo Vice-Presidente.

No lo podía creer. Desde esa noche, y a un año de llegar a la Presidencia, sentí la gran responsabilidad a la que me había comprometido y a la obligación de continuar la destacada labor de los que me precedieron en las nobles tareas del IMIQ.

Mi gran convencimiento de la función del IMIQ en el desarrollo de recursos humanos y de tecnología en el país, nos llevaron a centrar las actividades de 1972 en la educación del ingeniero químico, y como tema central de la Convención, que se realizó en Monterrey, “La Ingeniería Química en el Desarrollo Tecnológico de México”

En el aspecto educativo, tuve la gran fortuna de contar en mi directiva con los Ingenieros Ernesto Domínguez, Javier Garfias, Leopoldo Rodríguez y Viadimir Estivill, destacados maestros, que fueron un factor primordial en la participación del IMIQ, en ese año, en el aspecto educativo.

 


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