Guillermo López Mellado

Presidente Nacional 1976

La época a que voy a hacer referencia corresponde al año de 1976. El medio externo marca el fin de un periodo presidencial caracterizado por una vorágine de actividad pública, excesiva lírica política, agitación, bajo nivel de producción y adquisición sin precedente de divisas, que orillaron a la primera maxidevaluación en los tiempos del México nuevo, después de la estabilidad cambiaría de muchos años. Esto desembocó, a fines de 1976, en un aparente distanciamiento de sectores, dentro de un clima de desconfianza e incertidumbre a nivel nacional.

En lo interno del IMIQ, la atmósfera respiraba la necesidad de mayor integración, pasada la época del fallido primer arranque de la Sección Ciudad de México y al estilo de trabajo que le siguió, de grandes esfuerzos, concentrados en relativamente pocos miembros para realizarlos.

Dentro de este marco se buscó unir esfuerzos y voluntades dentro de una filosofía de “realización, como resultado de la participación individual”. Aprendimos que la existencia, desarrollo y prosperidad del IMIQ dependen de la fuerza que tengan las relaciones entre sus miembros, unidas por el vínculo de la amistad, y la causa y propósito común que guíen a esas fuerzas.

Durante 1976, por otro lado, se cristalizó el deseo largamente acariciado de contar con una casa para nuestro IMIQ. Adquirimos el condominio ubicado en Horacio 124, Piso 13, a un precio de $875,000, con un esquema de pagos de $12,000 mensuales. Este es un símbolo de espíritu de unión, y un resultado de los esfuerzos combinados de toda nuestra asociación profesional voluntaria.


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