José Francisco Barnés De Castro

Presidente Nacional 1985

Desde que asumí la presidencia del IMIQ, en 1985, la planeación tuvo la mayor prioridad, porque estoy convencido de que sin ella, no hay posibilidad de conducir al éxito ninguna empresa. Tanto para mis colaboradores, como para mí, las Juntas de Planeación tuvieron mucha trascendencia y consideramos que fue una buena inversión de nuestro tiempo.

Uno de los logros más importantes que, en lo personal, me provoca gran satisfacción, fue la celebración de la XV Convención Nacional en San Luis Potosí. Fue un evento que alcanzó cifras sin precedente: contó con la participación de 540 convencionistas, y más de mil asistentes. La Convención no sólo fue relevante por la asistencia lograda, sino también por la calidad de los trabajos técnicos y el ambiente de gran cordialidad que logramos. Encontré muy emotiva la Ceremonia de Clausura, durante la cual se concedieron dos importantes premios: el Premio Ing. Víctor Márquez Domínguez, a Sixto Velazco, y el Premio Ing. Estanislao Ramírez, a Alejandro Anaya.

Otro motivo de satisfacción, nos lo brindó la realización de los tres foros nacionales, durante los cuales se efectuaron Seminarios Técnicos, de gran trascendencia para el desarrollo de la actividad química en México. Pero no sólo los eventos me complacieron enormemente, sino también las publicaciones y los convenios realizados durante mi gestión.

Sin lugar a dudas, el aspecto más importante de esta retrospectiva lo constituye el elemento humano. El IMIQ incremento a 3,000 el número de sus miembros, distribuidos en 25 secciones y en 17 Estados de la República Mexicana.